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Efecto secundario: neumonía

¿Qué es la neumonía?

La neumonía es un proceso infeccioso causado por bacterias, virus u hongos que invaden los pulmones y dificultan el intercambio de oxígeno. La respuesta inmunitaria a la infección provoca una acumulación de líquido, que puede visualizarse en pruebas de imagen y causar diversos síntomas. La neumonía puede clasificarse como neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o neumonía adquirida en el hospital (NAH).

¿Cómo se manifiesta la neumonía?

Algunos síntomas comunes de la neumonía son la tos, la fiebre, los escalofríos y la dificultad para respirar. En las pruebas de imagen, como la radiografía de tórax o la tomografía computarizada, la neumonía se presenta como zonas de opacidad o consolidación en los pulmones. La infección puede estar localizada en zonas específicas del pulmón o extenderse por todo el pulmón.

¿Quiénes pueden contraer neumonía?

La neumonía puede afectar a cualquier persona, pero hay ciertos grupos que corren un mayor riesgo, como:

  • Niños menores de 5 años
  • Adultos mayores de 65 años
  • Personas con determinadas enfermedades
    crónicas
    • Asma
    • EPOC
    • Diabetes
    • Enfermedades cardíacas
  • Personas
    inmunodeprimidas
    • VIH/SIDA
    • Receptores de trasplantes de órganos
    • Pacientes con cáncer
  • Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, como el tabaquismo o la exposición a sustancias contaminantes

Cómo prevenir la neumonía

Las estrategias preventivas incluyen:

  • La vacunación
    • Vacunas antineumocócicas (PPSV23 y PCV13)
    • Vacuna anual contra la gripe
  • Buena higiene de manos
  • Evitar fumar
  • Estilo
    de vida saludable
    • Una alimentación adecuada
    • Hacer ejercicio con regularidad
    • Dormir lo suficiente
  • Uso de antiinfecciosos preventivos cuando esté indicado:
    • Antibióticos
      • Levofloxacino (Levaquin®)
      • Ciprofloxacino (Cipro®)
      • Moxifloxacina (Avalox®)
    • Antivirales
      • Aciclovir (Zovirax®)
      • Valaciclovir (Valtrex®)
    • Antifúngicos
      • Fluconazol (Diflucan®)
      • Voriconazol (Vfend®)
      • Posaconazol (Noxafil®)
      • Isavuconazol (Cresemba®)
    • Medicamentos para prevenir la neumocistosis por Pneumocystis jirovecii
      • Trimetoprim-sulfametoxazol (Bactrim®)
      • Atovaquona (Mepron®)
      • Pentamidina (Pentam®)

Cómo tratar la neumonía

La neumonía se trata normalmente con antibióticos de amplio espectro y se pueden añadir agentes antifúngicos o antivirales si se sospecha la presencia de patógenos fúngicos o virales. En el caso de la neumonía adquirida en la comunidad (NAC), los pacientes suelen poder recibir tratamiento ambulatorio, aunque algunos pueden necesitar ser hospitalizados en función de la gravedad de los síntomas y los factores de riesgo. Los pacientes con neumonía adquirida en el hospital (NAH) suelen necesitar tratamiento intravenoso (IV) y deben ser tratados inicialmente en el hospital, para luego pasar a un tratamiento oral y completar el ciclo terapéutico de forma ambulatoria.

Referencias

1) Mandell LA, Wunderink RG, Anzueto A, et al. Directrices de consenso de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas y la Sociedad Torácica Americana sobre el tratamiento de la neumonía adquirida en la comunidad en adultos. Clin Infect Dis 2007;44 Suppl 2:S27-72

2) Torres A, Ferrer M, Badia JR. Directrices de tratamiento y resultados de la neumonía adquirida en el hospital y asociada a la ventilación mecánica. Clin Infect Dis 2010:51 Suppl 1:S48-53

Creado: 30 de octubre de 2024. Actualizado: 30 de octubre de 2024