Efecto secundario: infección fúngica invasiva
¿Qué es una infección fúngica invasiva?
Una infección fúngica invasiva (IFI) es una infección grave causada por hongos que pueden invadir y propagarse por la sangre y los tejidos del cuerpo, afectando a menudo a los órganos internos. Estas infecciones son especialmente peligrosas en personas con el sistema inmunitario debilitado, como aquellas que reciben tratamiento contra el cáncer, los receptores de trasplantes de órganos o las personas con VIH/sida no controlado mediante medicamentos antivirales.
Las IFI pueden poner en peligro la vida, especialmente en personas con el sistema inmunitario comprometido. A menudo se presentan como consecuencia de la naturaleza oportunista de ciertos hongos que pueden aprovecharse de un sistema inmunitario debilitado o de otras afecciones médicas subyacentes.
¿Cómo se manifiesta una infección fúngica invasiva?
Los síntomas de una infección fúngica invasiva pueden variar en función del tipo de hongo y de los órganos afectados. Los signos más comunes pueden incluir fiebre, escalofríos, tos, dolor torácico, dolor o congestión de los senos paranasales, lesiones cutáneas y otros síntomas sistémicos. En algunos casos, pueden aparecer signos visibles de infección, como erupciones cutáneas o lesiones. En raras ocasiones, las infecciones fúngicas pueden afectar a los ojos o al cerebro.
Los síntomas de una IFI pueden ser inespecíficos e incluir sensación de malestar, debilidad, fatiga y malestar general. A medida que la infección avanza, los pacientes pueden experimentar síntomas más graves relacionados con los órganos afectados.
Infección fúngica invasiva
¿Quiénes padecen infecciones fúngicas invasivas?
Las personas con el sistema inmunitario debilitado corren un mayor riesgo de padecer infecciones fúngicas invasivas. Esto incluye a los pacientes con cáncer que reciben quimioterapia, así como a los receptores de trasplantes de médula ósea o de células madre, debido a la supresión de su sistema inmunitario por el propio cáncer y los tratamientos utilizados para combatirlo. La neutropenia, una afección caracterizada por un recuento bajo de neutrófilos (un tipo de glóbulo blanco), suele producirse en pacientes con cáncer debido a la quimioterapia, lo que los hace más susceptibles a las infecciones fúngicas. Las personas con VIH/sida y los pacientes que toman medicamentos inmunosupresores para prevenir el rechazo tras un trasplante de órgano sólido (como un trasplante de riñón, hígado, corazón o pulmón) también pueden correr un mayor riesgo de desarrollar una infección fúngica invasiva.
Tipos de hongos que pueden causar una infección fúngica invasiva:
- Especies de Candida
- Especies de Aspergillus
- Especies de Fusarium
- Especies de Cryptococcus
- Especies de Mucor
- Coccidioides (fiebre del valle)
- Histoplasma
¿Cómo se previene una infección fúngica invasiva?
La prevención de las infecciones fúngicas invasivas (IFI) en pacientes con cáncer implica una combinación de estrategias:
Profilaxis antifúngica: consiste en administrar medicamentos antifúngicos a los pacientes de riesgo para prevenir la aparición de infecciones fúngicas. La elección del agente antifúngico y la duración de la profilaxis dependerán de la población específica de pacientes y de sus factores de riesgo. Entre los medicamentos antifúngicos más utilizados se encuentran:
- Fluconazol (Diflucan®)
- Posaconazol (Noxafil®)
- Voriconazol (Vfend®)
Medidas ambientales: Mantener un entorno limpio, especialmente en los centros sanitarios, es fundamental para prevenir las infecciones fúngicas. Esto incluye prácticas como la limpieza y desinfección periódicas de las superficies y la filtración del aire.
Higiene personal: Practicar una buena higiene personal, incluyendo el lavado de manos y el cuidado adecuado de las heridas, puede ayudar a reducir el riesgo de infecciones fúngicas.
Precauciones de aislamiento: En algunos casos, puede ser necesario aislar a los pacientes con infecciones y un sistema inmunitario muy debilitado hasta que su sistema inmunitario se recupere, con el fin de evitar que contraigan una infección fúngica.
¿Cómo se trata una infección fúngica invasiva en pacientes con cáncer?
El tratamiento de las infecciones fúngicas invasivas (IFI) en pacientes con cáncer implica el uso de medicamentos antifúngicos. La elección del agente antifúngico dependerá del hongo específico implicado y del estado clínico del paciente. Entre los medicamentos específicos pueden figurar:
- Isavuconazol (Cresemba®)
- Voriconazol (Vfend®)
- Fluconazol (Diflucan®)
- Posaconazol (Noxafil®)
- Anfotericina B (Ambisome®)
- Caspofungina (Cancidas®)
- Micafungina (Mycamine®)
- Anidulafungina (Eraxis®)
En algunos casos, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para extirpar el tejido infectado. El tratamiento de las infecciones fúngicas invasivas (IFI) en pacientes con cáncer es un proceso complejo e individualizado, y la elección del tratamiento antifúngico debe basarse en la opinión de un médico experto, como un especialista en enfermedades infecciosas.
Para conocer las directrices y los protocolos de tratamiento específicos, lo mejor es consultar las publicaciones y directrices más recientes de fuentes autorizadas, como la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas (IDSA) o la Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas (ESCMID). Tenga en cuenta que, aunque estas referencias proporcionan información valiosa, siempre es importante consultar con un profesional sanitario para obtener asesoramiento médico y tratamiento específicos.
Referencias
1) Pappas PG, et al. Guía de práctica clínica para el tratamiento de la candidiasis: actualización de 2016 de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas. Clin Infect Dis. 2016;62(4):e1-e50
2) Cornely OA, et al. Directrices clínicas conjuntas de la ESCMID y la ECMM para el diagnóstico y el tratamiento de la mucormicosis, 2013. Clin Microbiol Infect. 2014;20 Suppl 3:5-26
Creado: 12 de febrero de 2024. Actualizado: 15 de febrero de 2024
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